LEY ANTI-LGBT: UNA AFRENTA A LA DIGNIDAD HUMANA
Diversos países, en particular de África y con orientación religiosa musulmana, contemplan severas penas contra integrantes de la comunidad LGBT. En Uganda, Mauritania y Somalia, la homosexualidad se castiga con la pena de muerte. Con esa misma vocación represora, naciones como Sierra Leona, Kenia, Tanzania y Sudán imponen condenas que oscilan entre diez años de prisión y la reclusión perpetua.
Desde cualquier perspectiva que se examine, resulta indignante que en pleno siglo XXI persista una actitud tan regresiva contra la libertad sexual. Semejante criminalización constituye evidencia irrefutable de la ausencia de cultura, del profundo arraigo de la ignorancia y, más aún, de la crueldad con que operan sociedades cuyo primitivismo debería avergonzar a toda la humanidad.
Ghana, nación de notable tradición cultural forjada en parte por la visión de su histórico líder Kwame Nkrumah, no ha escapado a esta tendencia. Su parlamento aprobó recientemente una legislación anti-LGBT bajo el argumento de preservar los valores familiares, estableciendo tres años de prisión para quienes hayan mantenido relaciones homosexuales y hasta cinco años para quienes patrocinen, respalden o promuevan actividades de dicha comunidad. Esta disposición retrógrada fue sancionada en 2024, pero el entonces presidente Nana Akufo-Addo se abstuvo de ratificarla, lo que impidió su entrada en vigor. Hoy se teme que el nuevo mandatario, John Dramani Mahama, sea quien le otorgue ese respaldo definitivo.
Penalizar la homosexualidad, bajo cualquier forma o justificación, representa un atentado grave e inaceptable contra los derechos humanos fundamentales. Ninguna sociedad, por arraigada que esté en tradiciones religiosas o culturales, puede invocar esas creencias para suprimir un derecho inherente al ser humano: el de vivir su sexualidad con plena libertad y dignidad. Los organismos internacionales tienen en este asunto una responsabilidad ineludible. No pueden permanecer indiferentes frente a la persecución sistemática de quienes ejercen ese derecho sagrado. La comunidad global debe alzar la voz y actuar con firmeza para que la libertad sexual sea reconocida, protegida y respetada en cada rincón del planeta.
________________________
Jurista y Catedrático de la UNAM. Doctor en Derecho, Historia, Pedagogía y más. Autor de más de 80 libros. ExPresidente del Tribunal Universitario.
www.estacionfoto.com El acontecer de Oaxaca en un click