DELGADO EL ACADEMICO
Mario Delgado es uno de esos políticos a quienes se conoce con el mote de “hombre de todos los moles”. Lo traté como tesorero durante la gestión de Marcelo Ebrard y posteriormente como Secretario de Educación en ese mismo gobierno, donde Marcelo lo promovió con entusiasmo como su posible sucesor. Sin embargo, como suele decirse en política, Mario “no dio el ancho”, y con asombrosa superioridad lo rebasó Miguel Ángel Mancera, quien por méritos propios alcanzó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Con el tiempo, Delgado reinventó su figura y ascendió a la presidencia del partido Morena. Tuve oportunidad de conocerlo de cerca durante la campaña en Guerrero en 2021, y me llamó la atención su afición por los mítines: siempre solicitaba intervenir en ellos, actitud que, de algún modo, permitió revelar rasgos esenciales de su personalidad.
Lo que verdaderamente asombró fue que, en ese mismo proceso electoral de 2021, le diera la espalda a su antiguo protector, precisamente a Marcelo Ebrard. Esa calculada deslealtad le ha redituado considerables beneficios: hoy Delgado se desempeña como Secretario de Educación Pública e imparte lecciones de Pedagogía a todo el país.
En esa dimensión, acaba de promover la reducción del año escolar a 157 días; es decir, en lugar de concluir actividades el 15 de julio, propone, con aparente profundidad, que el ciclo termine el 5 de junio. Las dos razones esgrimidas son reveladoras: una, el campeonato de futbol; la otra, las altas temperaturas. Siguiendo esa misma lógica, habría que suspender clases en enero y febrero por las bajas temperaturas, con lo cual, bajo el “talento” organizativo de Delgado, el año escolar en México bien podría reducirse a cuatro meses efectivos, más tres de vacaciones de verano, uno de invierno y la suma generosa de Semana Santa y los abundantes días festivos.
Hace no mucho se celebró como un logro significativo haber alcanzado los 200 días de clases anuales. Con el brillante Delgado al frente, podríamos llegar a la mitad o menos. Conviene recordarle, señor secretario, que acaso no estudió pedagogía, pero que la grandeza de un pueblo se sustenta en una educación seria, prolongada y debidamente evaluada, donde los estudiantes permanezcan el mayor tiempo posible dentro del aula y del entorno escolar.
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Jurista y Catedrático de la UNAM. Doctor en Derecho, Historia, Pedagogía y más. Autor de más de 80 libros. ExPresidente del Tribunal Universitario.
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